Los CJC, junto a JCE (m-l), UJC-M y GKB, convocamos en la Plaza de Tirso de Molina un acto de homenaje al 90 Aniversario de la fundación de las Juventudes Comunistas en el Estado Español y al 75 Aniversario de la fundación de las JSU.
Consideramos el acto un éxito, con la participación de más de 250 personas. A continuación, reproducimos el discurso de Juan Nogueira, como Secretario General de los CJC:
Compañeros y compañeras, camaradas:
En primer lugar, y como no puede ser de otra forma, empiezo saludando el 90 aniversario de la fundación de las Juventudes Comunistas en el Estado Español y también, del 75 aniversario de las Juventudes Socialistas Unificadas. Ambos aniversarios se cumplieron durante el presente año.
A mí me corresponde centrar mi discurso en las Juventudes Socialistas Unificadas. Solemos decir aquello de que nos consideramos herederos de esta organización histórica y eso lo reclamamos varios destacamentos leninistas en este país. Lo cierto es que las JSU son parte de ese hilo rojo de la historia española que nadie le puede arrebatar a la juventud trabajadora. Sólo a la juventud trabajadora, compañeros y compañeras.
Pero ese hilo rojo se sigue construyendo a día de hoy. Nosotros y nosotras estamos recuperando ese hilo rojo de la historia revolucionaria de nuestros pueblos, que el capitalismo creyó tener atado y bien atado, con la traición del reformismo durante la Transición. Y alguna gente parece ser que no le gusta, que estemos reconstruyendo ese puesto de combate de la juventud revolucionaria en el Estado Español, que no es más, camaradas, que la organización marxista-leninista.
¿Y por qué consideramos que las JSU nos enseñan el camino a recorrer? ¿Por qué nos consideramos sus herederos? Por tres motivos: las JSU fueron sinónimo de juventud, de combate y de unidad.
Decimos que las JSU fueron sinónimo de juventud. Con esto nos referimos, a que fueron un elemento clave para que la juventud del Estado Español tomase un fuerte compromiso con la realidad del momento, para movilizar y organizar a los jóvenes y para que estos tomasen un protagonismo inusitado en la vida política y cotidiana.
Las JSU se conviertieron en la organización de la juventud, la que interpretaba sus aspiraciones, la que encauzaba sus ilusiones, la que movilizaba y organizaba casi cualquier tarea. Era una organización que desarrollaba a sus militantes en todos los aspectos que nos caracterizan como jóvenes. Desarrollaban una intensa actividad cultural, llevando la alfabetización a miles de jóvenes.
Organizaba miles de actividades deportivas, culturales y de tiempo libre. Desde el apoyo al Gobierno del Frente Popular, desarrollaba una labor constante de defensa de los derechos de la juventud, exigiendo mejoras en la vida de las y los jóvenes.
Pero además, las JSU fueron sinónimo también de combate. Organizaba a la juventud en el combate contra el fascismo y aseguraba el funcionamiento de la retaguardia. Tanto en la instrucción militar, en cientos de campos de reclutamiento, como en la instrucción política y cultural, las JSU cumplieron con su misión de formar combatientes conscientes.
Fueron muchas las mujeres y hombres que recibieron su bautismo de fuego en la lucha contra el fascismo en el Estado Español y quedaron comprometidos con la causa del antifascismo y el socialismo de por vida. Las JSU identifican a una generación de jóvenes, que continuaron su lucha en el “maquis”, en la clandestinidad, o en la lucha contra el nazi-fascismo en todos los rincones del planeta, especialmente bajo la bandera roja de la Unión Soviética.
Estas son, hoy como ayer, las banderas con las que estamos uniendo a la juventud comunista: las banderas de la JSU, la bandera roja de la hoz y el martillo, la bandera de Lenin, la bandera del Partido Bolchevique y la bandera de Stalin.
Es nuestro deber, camaradas, que seamos dignos herederos de las mujeres y hombres que lucharon en las JSU. Muchos cayeron ante los pelotones de fusilamiento, otros pasaron por las oscuras cárceles, otros continuaron simplemente la lucha, con el miedo de aquel con quien la represión se ensaña, pero con el orgullo del luchador por una causa noble y justa.
Pero si algo de verdad tenemos que admirar de la JSU, es que con su unidad supieran hacer una perfecta lectura de las demandas de su momento histórico. Con su unidad, crearon el marco para convertir a la juventud trabajadora en un sujeto histórico capaz de intervenir sobre la realidad del momento. Y esa tarea, en circunstancias muy diferentes, tenemos que saber darle respuesta nosotros y nosotras. Debemos saber leer nuestro momento actual.
El capitalismo no vive hoy una crisis cualquiera, sino que vive una crisis estructural. Las condiciones del capitalismo hoy -con recortes de salarios, desahucios, reformas laborales, paro masivo y sin negociación colectiva- no son las condiciones para salir de la crisis, son las condiciones del presente y del futuro del capitalismo. No hay vuelta atrás: si el capitalismo sobrevive hasta el 2020, será igual o peor que el capitalismo de octubre de 2011. En el horizonte no hay una idílica vuelta al Estado del Bienestar, no sólo porque la oligarquía no quiera -que no quiere- sino porque bajo la crisis estructural del capitalismo, es imposible. Y aunque fuera posible, la juventud que estos últimos días hemos estado celebrando la I Escuela Unitaria Juvenil Comunista y la que nos concentramos hoy aquí en Tirso de Molina, decimos que no queremos ni aquel capitalismo ni este. Tenemos muy claro que el futuro de la juventud del Estado Español depende de que el capitalismo pase de una vez por todas al baúl de los malos recuerdos.
La oligarquía tiende hoy a la reacción en todos los campos. ¿Queréis saber cuáles son sus salidas?
- Los capitalistas necesitan quitarnos dinero a los trabajadores, hacernos que trabajemos aún por menos dinero. Y para ello están aplicando y aplicarán después del 20 de noviembre reformas laborales, ataques contra la negociación colectiva y todo tipo de medidas para que nuestra miseria signifique su ganancia. Un ejemplo del resultado de estas medidas lo tenemos en la ciudad de la que yo vengo, Avilés. Con la reforma de la negociación colectiva, los convenios de empresa pueden ser inferiores a los convenios de sector o provinciales. En Cristalería se están aprovechando de ello. El monopolio francés Saint-Gobain, que es quien controla hoy día esta empresa, ha decidido subcontratar parte de su producción a una empresa que sólo cabe calificar como fantasma: una empresa que antes de venir a Cristalería ya ha contratado de antemano a una serie de amigos del empresario. Estos amigos elegidos a dedo han firmado un convenio con la subcontrata, con condiciones mucho peores que las que hoy tienen los trabajadores de Cristalería. Y esta subcontrata se empieza a extender como un cáncer dentro de la empresa matriz, haciendo que cada vez más partes de la plantilla trabajen bajo las nuevas condiciones. ¡Este fraude es el capitalismo que nos espera!
- Pero no sólo es eso, el capitalismo no sólo quiere salir de la crisis explotándonos más, sino también explotándonos en sectores que hasta hace poco eran de propiedad pública. Los estudiantes y el profesorado estamos asistiendo a un proceso paulatino de privatización y mercantilización de la enseñanza. El capitalismo no privatiza la enseñanza o la sanidad para hacer de ello un mejor servicio, como dicen, sino para extraer de estos sectores fuentes de acumulación capitalista. Primero hunden la educación pública con sus recortes, para luego justificar que no funciona y privatizarla. ¡Esto, es una auténtica vergüenza!
- Pero el capitalismo, tiene una última forma de buscar una salida a su crisis: la guerra. La barbarie y la destrucción es, para la oligarquía, un lucrativo negocio, en cuanto a inyección de dinero en el complejo industrial-militar, la explotación de mercados externos en situación de relaciones desiguales, el negocio de la reconstrucción y apoderarse de materias primas. ¡Este es el capitalismo real: el de la invasión contra Libia, el de los tambores de guerra en Oriente Medio, el del asesinato de Alfonso Cano en Colombia!
¿Y qué hay de la clase obrera, qué hay de lo nuestro? Los trabajadores y las trabajadoras somos, bajo el capitalismo, ratones. Ratones a los que cada cuatro años nos quieren cazar, unas veces el gato negro y otras veces el gato blanco. Pero resulta, compañeros, que hay ratones que somos muy hábiles y sabemos escapar del gato “Rajoy” y del gato “Rubalcaba”. Y entonces el sistema, a esos ratones hábiles, les tiene preparado algo de queso –hay que tenerlos contentos. Pero lo que esos ratones muchas veces no se dan cuenta, es que ese queso está dentro de una trampa, la trampa que nos sigue manteniendo atados al sistema. Esa trampa, compañeros y compañeras, se llama Izquierda Unida y es el reformismo y su papel es igual de peligroso que el del PSOE o el PP.
Por eso, compañeros y compañeras, las salidas sólo las podemos situar en claves de reforma o revolución. Y creo que con los pasos que venimos avanzando en los últimos meses, cada vez estamos consiguiendo ser más y mejores, los que apostamos por la unidad en torno a la revolución.
Decía yo en la apertura de la escuela unitaria, que tenemos que asumir que sí se puede en el Estado Español. Esta generación tiene que perder esa resignación que nos vendió el reformismo, tiene que perder el sentido de impotencia que nos infunde el capitalismo, tiene que asumir que la Revolución Socialista no será “ya se verá cuándo”. ¡Esta generación la va a vivir y va a luchar por ella! La revolución es la tarea histórica que le corresponde a esta generación de jóvenes y las exigencias que esto plantea, es que estemos dispuestos a luchar durante toda la vida, a luchar hasta dando la vida, como tantos y tantas camaradas hicieron a lo largo de nuestra historia revolucionaria. Entre todos y todas queremos hoy destacar a Trifón Medrano, dirigente de las JSU y Secretario General de la Juventud Comunista antes de la unificación, ejemplo de cuadro comunista comprometido, que murió en el frente de Madrid.
A los comunistas de los CJC, también nos gustaría destacar a Juan Ambou, fundador del Soviet de L’Argañosa, en Oviedo, durante las luchas revolucionarias del Octubre del 34. Fue miembro honorífico del Comité Central del PCPE hasta su muerte.
En su ejemplo vemos la senda a recorrer hacia nuestro futuro, y como herederos, aquí proclamamos, que no hay otro camino más que la lucha por el socialismo, que no hay otro camino que no sea la unidad de la juventud en torno al marxismo-leninismo para hacer frente a las tareas que nos marca nuestro periodo histórico. El presente es de lucha, camaradas, pero el futuro es, sin duda, nuestro.
¡VIVAN LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VIVA LA UNIDAD DE LA JUVENTUD COMUNISTA!
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